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“El otro tiempo” de Daniela Acosta

“Quise ser un hombre. Quise ser el arquetipo de un hombre. Quise ser lo que la cultura hace de un hombre.

Más que imposible, ahora me resulta un poco iluso de mi parte. Esa negación infantil, si se quiere.

Porque siempre está la búsqueda de conexión y creo que es algo lindo.”

Así nos habla la narradora de “El otro tiempo”, la primera novela de Daniela Acosta, que nos presenta la Editorial La Calabaza del Diablo, y que fue publicada en el año 2016.

Tengo que decir, antes de empezar con esta reseña, que tengo este libro en mis manos desde mayo, y por diversos motivos lo fui dejando que me mirara desde el velador, quedando cada vez más abajo en la torre de libros que son mis pendientes. Digo esto, porque creo que los libros tienen su momento con los lectores, y el otro día justo después de cumplir 33 años me animé, lo abrí, y me lo devoré en una noche.

Quizás fue el momento justo para que lectora y protagonista se encontraran, o sólo sirve para justificar mi demora. O un poco de ambas.

Ahora sí, comencemos:

La portada luce delicada, tiene textura, es hermosa, estuvo a cargo en su edición de Francisca Anaiz, y la imagen de Víctor Espinoza. Es un acierto por sí mismo, porque permite ya a nivel del tacto identificarlo dentro de una librería llena de ofertas o de propuestas olvidables.

La estructura por otro lado, está compuesta por una serie de correos electrónicos enviados desde Buenos Aires, en los cuales no sabemos el nombre de la narradora, aunque sí como no se llama, o cómo le gustaría llamarse. De la destinataria sabemos que se llama Ana, que está en Chile y un par de cosas más. Hay un vínculo de amor cortado, sospechamos que no sólo por la distancia, o parece ser que no es ésta la razón más fuerte.

Al escribir a una amiga, la intimidad y el intentar mantener algunos secretos, se abren y cierran, como flores, o se atropellan ambos a la vez, escapando lo que de verdad queremos decir en una simple enumeración de actividades aburridas o sin relevancia. Y a veces simplemente, sólo buscamos que nos protejan en la revelación de detalles personales. Así es el género epistolar bien ejecutado, en donde se suceden las páginas, con la facilidad que da el estar frente a una correspondencia real. Unilateral, pero real.

Se construye una protagonista por medio de aquellas pequeñas particularidades de la vida diaria que parece sólo ella ver, y de lo que ella nos desea contar, queriendo extender un lazo dentro de una soledad buscada. Son esos pormenores descritos la forma en que la protagonista viene a nuestro encuentro en busca de esa conexión.

Otro elemento a destacar, y es que no puedo negar que me agradan los escritos desde la clase media, será porque uno se pasa demasiado rato de la propia vida leyendo sobre hombres con dinero y sus problemas, o de personas sumidas en la pobreza como sujetos de estudio, pero me cautivan las narrativas que me representan en donde se tiene consciencia de clase pero se está demasiado ocupada viviendo como para pontificar para el resto del mundo. Es una escritura joven que se asume dentro de un lugar de la sociedad, y lo hace desde el campo de visión que cada uno tiene, aún cuando se tengan intenciones de ampliarlo.

Y lo que intento decir, es que con el sencillo acto de mostrarnos una vida femenina adulta, que trata de dejar atrás las odiosidades impuestas presuntamente por el patriarcado, pero, sin decir ninguna de estas palabras llenas de sílabas y de academia, nos evidencia que el acto de vivir afuera, es un intento de vivir adentro, de encontrarse, donde se auto-impone a la no definición, ni por lazos familiares, ni amistades, ni un trabajo, ni qué clase de estudios ha tenido. Ella es la que es, la que se construye en cada uno de sus actos y de sus pensamientos.

Al terminar el libro se sintió como una carencia el saber más sobre quién es Ana, la destinataria de los e-mails, por qué existe esa insistencia de contacto, más allá de una simple promesa, que la protagonista insiste e insiste en cumplir. A la vez que se cuelan algunas frases hechas, que claro, pueden venir desde la intención de un lenguaje hablado, más cercano, lleno de reiteraciones, de menos eficiencia, de errores.

Daniela Acosta nos entrega de todas formas una narradora con carácter, con opinión, extremadamente fuerte y auto-consciente, que es un gusto de leer.

En una parte, especialmente sensible, nos dice:

No me importa si no te gusta lo que escribo. No me importa siquiera si sigues leyendo estos mails. Voy a seguir escribiendo. Voy a seguir escribiéndote.”

Mujer testaruda ésta, que en una sentada permite navegar agradablemente por sus 106 páginas, que desbordan honestidad.

Yo te leo, y espero seguir leyéndote.

Se puede encontrar el libro “El otro tiempo” en: Alejandría Libros, Altamira, Takk, Lolita, Catalonia, Clepsidra, Pedaleo, Dinosaurio y las Qué Leo Forestal, Barrio Italia, Pedro de Valdivia y Tobalaba.