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Qué ver / Tiene un momento para hablar de

¿Tiene un momento para hablar de series?: Parks and Recreation

Hoy les vengo a hablar de la que es por mucho mi comedia favorita: Parks and Recreation (Parks & Rec para los amigos) ¿Parques y Recreación? ¿De qué se trata eso? Les cuento: es básicamente la vida de los funcionarios públicos que trabajan en el Departamento de Parques y Recreación de un pueblo llamado Pawnee, en Indiana.

Ya, si sé, una serie basada en la rutina de funcionarios públicos de un departamento menor de un pueblo ficticio suena muy poco sexy (claramente no es House of Cards). De hecho, cuando me la recomendaron y me contaron de qué se trataba creo que emití alguna onomatopeya del tipo “meh” o “bleh” o “pfff”. Pero me convencieron de ver el primer capítulo. Y de ahí en adelante la seguí viendo para siempre, hasta el último capítulo de su última temporada. Y es una de mis series favoritas de la vida, que me he repetido incansablemente y la mejor terapia después de uno de esos días en que necesitas que te recojan con espátula del piso.

Esta serie, creada por Greg Daniels (Saturday Night Live, The Office gringa) y Michael Schur (The Office gringa) se emitió entre el 2009 y el 2015, y está concebida como un documental falso (“mockumentary”, como les dice la gente que sabe). Por eso, en cada capítulo los personajes hablan a la cámara entre escenas, y opinan sobre lo que está pasando. Además, recurrentemente rompen la cuarta pared, mirándote en medio de las distintas situaciones. En su libro “Yes Please” AmyPoehler -la actriz que protagoniza la serie- se explaya sobre esto, analizando las distintas razones por las que los personajes miran a la cámara, porque cada uno lo hace de distintas maneras y por distintos motivos. Y sí, AmyPoehler escribió un libro, y yo lo leí (mentira, lo escuché, estaba el audiolibro narrado por ella misma, obvio que mejor escucharlo).

Si tuviera que decidir cuál es la razón por la que me gusta tanto esta serie es definitivamente por sus personajes, y principalmente por su protagonista, la maravillosa Leslie Knope (Amy Poehler), Sub-Directora del Departamento de Parques y Recreación, una funcionaria con grandes ambiciones políticas, con un corazón de oro, feminista, optimista, inocente, adorablemente torpe, excesivamente preocupada por la gente que la rodea, fanática de su trabajo, del servicio público, de los waffles y de Pawnee. Si bien, es la combinación de alguna de estas características la que hace que -sobre todo en la primera temporada-,se vea envuelta en situaciones que dan una vergüenza ajena terrible, según avanza la historia resulta claro que ella es una bakán, digna de todo el respeto del mundo, y un modelo a seguir. Es ella con su energía imparable la que logra arrastrar a todos sus compañeros, un equipo de funcionarios apáticos y buenos para sacar la vuelta, a trabajar por realizar sus proyectos para mejorar la vida de la comunidad.

En cuanto al resto de los personajes, está Ron Swanson (Nick Offerman), el Director del Departamento de Parques y Recreación, quien cree firmemente que el gobierno no debería existir y que todos los parques deberían ser concesionados a cadenas de comida rápida, por lo que deja que Leslie haga lo que quiera; April Ludgate (Aubrey Plaza) la pasante emo a la que no le importa nada; Tom Haverford (AzizAnzari) un funcionario consumista fanático de los lujos con alma de emprendedor;Donna Meagle (Retta), otra funcionaria fanática del lujo y la buena vida; Jerry Gergich (JimO’Heir)  víctima de bullying por parte de todos sus compañeros de trabajo; Ann (Rashida Jones), una enfermera que se involucra con el Departamento de Parques y Recreación al exigir como ciudadana la acción de las autoridades para tapar un hoyo cerca de su casa, en el cual su novio Andy (Chris Pratt, cuando era gordo y no un héroe de acción como ahora) se había caído. En temporadas posteriores se suman los interventores del gobierno Ben Wyatt (Adam Scott) y Chris Traegger (Rob Lowe), quienes se convierten en personajes permanentes y que también son un tremendo aporte a la serie.

Quizás sea solo mi impresión de persona que ha visto esta serie más de lo que es recomendable, pero siento que la mayoría de los actores en parte se están interpretando a sí mismos. De hecho Nick Offerman, en su stand up “American Ham” da unas series de lecciones para la vida, que bien podrían provenir del propio Ron Swanson, y está felizmente casado con Megan Mullally que en Parks & Rec es una de las ex esposas de Ron: Tammy 2. Aziz Anzari también hace stand-up y de hecho se pueden encontrar algunas de sus actuaciones en Netflix (aunque convengamos que Aziz Anzari es harto menos pelotudo que Tom Haverford). Aubrey Plaza en entrevistas y en otros papeles que ha interpretado mantiene un perfil muy similar al de April Ludgate (ver su participación en el tráiler falso de Daria la película aquí).

Y Amy Poehler lidera una organización llamada “Amy Poehler’s Smart Girls” dedicada a motivar a niñas a cambiar el mundo siendo ellas mismas, privilegiando la inteligencia y la imaginación por sobre la necesidad impuesta de “encajar” (¿Cómo no la voy a querer?).

En resumen, a pesar de lo árida que pueda sonar la premisa, Parks & Reces una excelente comedia, con buenísimos actores interpretando a personajes adorables, que habla sobre la amistad y sobre luchar por lograr tus metas. Ideal para irse a dormir contento después de un día duro, o como antídoto para no sufrir depresión o tener pesadillas después de ver un capítulo de Black Mirror (según el capítulo de Black Mirror que se trate yo recetaría de 1 a 3 capítulos de Parks & Rec). Lamentablemente no está en Netflix, pero acérquese a su dealer de series favorito para conseguirla, porque lo vale.

Dato Rossa: a pesar que la serie ya terminó, uno de sus escritores no se aguantó las ganas de dar a conocer la opinión de Leslie Knope sobre la elección de Trump, que pueden  leer aquí.

Qué ver / Tiene un momento para hablar de

¿Tiene un momento para hablar de series? Les Revenants

Esta columna es tanto una recomendación como una anti-recomendación. La recomendación: vea “Les Revenants”. La anti-recomendación: no vea ese bodrio de Netflix llamado “The Returned“, que es una malísima copia escena por escena de “Les Revenants”, con doppelgangers de los actores franceses.

Pero no nos adelantemos, y empecemos por el principio. “Les Revenants” no tiene nada que ver con Leonardo Di Caprio ni enfrentamientos con osos. Es una serie francesa cuya primera temporada se emitió el 2013, y que está inspirada en una película también francesa del mismo título, del año 2004, conocida como “They Came Back”. Esa película no la he visto, pero tampoco creo que vea jamás, considerando que está muy mal rankeada en IMDB (5.9) y la vida es muy corta para andar viendo cosas que no te ha recomendado nadie, y que están mal rankeadas en IMDB… pero, divago.

Como a estas alturas ya resulta un poco evidente, “Les Revenants” se trata de gente que vuelve. Está ambientada en un pequeño pueblo, aledaño a una represa, aislado entre medio de las montañas, donde todos se conocen entre todos. Esto, ya crea un escenario bastante particular, en que sabemos que contamos con un número limitado de personajes y que de alguna u otra forma todos están relacionados. Y es en este pueblo en que, sin explicación alguna, los muertos empiezan a volver. No todos los muertos, sólo algunos. Y no en estado zombie, podridos, ni nada, sino que tal como eran en el momento en que perdieron la vida, y sin tener idea que murieron, ni cómo murieron.

A partir de esta idea se desarrollan los ocho capítulos de la primera temporada, cada uno de los cuales se centra en uno de los personajes, sin perjuicio de que la trama respecto de los demás se sigue desarrollando de forma paralela.

Probablemente uno de los mayores atractivos de la serie sea precisamente la premisa de la cual parte. Y es que la pregunta que plantea es difícil de contestar: ¿qué harías si ese ser querido que perdiste, y que rogaste para qué volviera, apareciera un día efectivamente de vuelta, como si nada?. En una de las primeras escenas, ésta es la situación que enfrenta una madre, que hace cuatro años había perdido a su hija de 15 años, en un accidente del bus escolar en que ella viajaba. Y que un día, al bajar las escaleras de su casa, se encuentra en la cocina a Camille, su difunta hija, luciendo tal como lo hacía al momento de su muerte, preparándose un sándwich y hablándole sin parar de la cosa tan rara que acababa de pasarle.

Además del interés que ya logra atraer con su sola premisa y lo atrapante de la historia, el trabajo de fotografía de la serie es maravilloso: los paisajes contribuyen a la atmósfera de irrealidad tanto como el impresionante soundtrack, realizado por la banda escocesa Mogwai, especialmente para la serie. Creo que el mejor tráiler que se puede ver de Les Revenants es precisamente la secuencia de opening, que sin decir mucho deja absolutamente claro el tono de la serie.

Hay una segunda temporada que se estrenó a fines de 2015 y aún no he visto, por lo que no me puedo pronunciar sobre ella. Pero se tomaron su tiempo para hacerla (2 años) y lo mismo me da razones para tenerle fe. Lamentablemente no están en Netflix ni la primera ni la segunda temporada, así que hay que recurrir a otros medios para poder verla. Pero vale la pena. Absolutamente.

Ah, y bueno, la antirrecomendación: por algún motivo a los gringos desde un tiempo a esta parte aparentemente se les acabaron las ideas, y se han dedicado sistemáticamente a hacer copy-paste de películas y series que no necesitan ningún tipo de remake. La lista es infinita, pero por citar sólo algunos ejemplos, es el caso de la sueca “Låt den rätte komma in”, la española “REC”, la argentina “El Secreto de Sus Ojos”… y la serie que nos ocupa, “Les Revenants”.

Porque sí. Bajo el nombre de “The Returned” sintieron la necesidad de hacer una copia literal de una serie que difícilmente podría haber sido mejorada. Y creo que ver esa versión antes que la francesa, puede arruinar totalmente la experiencia, aunque puede ser fácil caer, considerando que la versión gringa está mucho más al alcance de la mano. Pero no, no cedan a la tentación hermanos y hermanas. Es mala. Es incluso ofensiva con la propia inteligencia: todas aquellas cosas que uno va subentendiendo en la original, en esta versión sienten la necesidad de decirlas literalmente (no vaya a ser que quede alguna duda y uno tenga que pensar). Los actores no tienen ni la mitad del carisma de los actores franceses (véase Víctor), y en algunos casos el intento de imitar a los actores originales es tan descarado que parece que se estuvieran disfrazando de ellos (veáse Simon). Intenté ver un par de capítulos, pero no pude ni terminarlos porque me dio rabia. Así que recomiendo que se abstengan, definitivamente. Porque es un copy-paste. Es lo mismo. Pero mal hecho. Y si lo ven antes se van a spoilear enteros además.

Y bueno, esa fue la recomendación y la anti recomendación. Espero que esta semilla caiga en suelo fértil.

Chauchera y amén.

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¿Tiene un momento para hablar de series?: American Horror Story

¿Han sentido alguna vez ese imperioso llamado de dar a conocer al mundo la buena nueva de una serie que todos deberían estar viendo, y no lo hacen? Yo sí, y por eso, aprovechando que me dieron la oportunidad de escribir para este prestigioso y glamoroso sitio, propuse hacer una columna sobre series. Y principalmente sobre series que, por razones que escapan a mi comprensión, no han alcanzado los niveles de fama que merecen.

Existe tanto material de calidad disponible hoy en día que a veces cuesta elegir que ver. Y así, es posible que pasen inadvertidas algunas series que, según mi objetivísimo y neutral punto de vista, son verdaderas joyas. Por eso, espero que mi columna sirva para traerles la buena nueva del mundo de las series (que hermoso que ya no sea necesario ponerte una túnica y conseguir una manga de gente que te siga a un cerro para poder predicar). Y para eso, qué mejor que empezar con una de las series con que más he sentido la necesidad de evangelizar en el último tiempo: American Horror Story.

Todavía no sé muy bien qué fue lo que me hizo empezar a ver AHS. Porque por título no me atraía mucho: de partida, si ya es difícil encontrar buenas películas de terror, me parecía mucho más difícil aún que alguien lograra hacer una buena serie de terror, con el desafío que implica mantener la tensión a lo largo de varios capítulos. Más aún, cuando supe que, en el caso de American Horror Story, ese alguien eran los creadores de Glee (Ryan Murphy y Brad Falchuk), lo que no parece un CV muy apropiado para dedicarse al terror. Por otra parte, me molestaba el título tan gringo… sí, solo por tener la palabra “American” en el título (pero de eso se tratan los prejuicios, ¿o no?). Así que lo más probable es que alguien cuya opinión respeto me la haya recomendado, y por eso, hace unos tres años, casi de un tirón, vi la primera temporada de AHS. Y LA AMÉ.

Pocas veces durante mi vida adulta había experimentado esa sensación de que algo me perturbaba tanto, y al mismo tiempo no podía hacer nada por detener a Netflix cuando me anunciaba que se reproduciría el próximo capítulo en 4, 3, 2, 1….. Con el consecuente resultado de estar después a mitad de la noche, muy despierta, escuchando e imaginando cosas, esperando que amaneciera luego.

Una de las primeras sensaciones que me dio la serie, es que está hecha con mucho cariño, por gente que de verdad ama el género del terror. Partiendo por los teaser y openings, inquietantes, que a fuerza de puras imágenes perturbadoras, captan la esencia de cada una de las temporadas, acompañados de una música que pone los nervios de punta. Por otra parte, la serie no se limita a un tipo específico de terror, sino que en cada temporada se va moviendo con mucha gracia entre distintas formas del género, lo que contribuye a mantener el interés en los trece capítulos que componen cada una de ellas.

Otra cosa interesante que tiene esta serie, es el hecho que cada una de sus temporadas es absolutamente independiente de las otras. Hasta el momento he visto las tres primeras (actualmente se está emitiendo la sexta): la primera, “Murder House” está ambientada en el año 2011, y se trata sobre una familia que, tratando de dejar atrás su pasado reciente, se cambia de Boston a Los Ángeles y se instala en una casa -a la que seguramente no se habrían mudado de conocer su historia-, todo lo cual se mezcla con el drama familiar que motivó la mudanza en primer lugar. La segunda temporada, probablemente mi favorita, “Asylum” está ambientada en el año 1964, en un hospital psiquiátrico administrado por la iglesia católica, al que un empleado de una gasolinera va a dar, acusado de ser un asesino en serie, y de haber matado a su esposa. En tanto, una periodista está intentando dar un impulso a su carrera escribiendo sobre este caso, razón por la que se acerca a investigar. Por último, la tercera temporada, “Coven”, está ambientada en el año 2013, y trata sobre un internado para brujas, cada una de las cuales tiene distintas habilidades. Sí. Mis resúmenes de las temporadas son escuetos. Pero es que no quiero revelar nada, porque por lo menos en mi caso amé no tener idea de nada cada vez que empezaba a ver una temporada.

Otra cosa que no puedo dejar de mencionar son las notables actuaciones de los protagonistas de cada una de las temporadas, y en especial de la bakanísima Jessica Lange (Big Fish, Cape Fear), de Evan Peters (el nuevo Quicksilver de X-Men), de Sarah Paulson y de Lily Rabe; actores que a lo largo de las distintas temporadas interpretan diversos papeles, lo que también contribuye a mantener una cierta continuidad, a pesar de las tremendas diferencias de época y temática entre cada una de ellas. Una de las cosas que más hacen que me guste una serie es cuando logran que uno enganche con los personajes, y en American Horror Story definitivamente hay personajes notables, que hacen que uno se encariñe con los actores y se alegre de verlos reaparecer en las distintas historias. O en otras series o películas.

No diré nada más para no incurrir en el flagelo del spoiler. Excepto, que si te gusta el género de terror y no has visto American Horror Story deberías empezar a verla AHORA. En Netflix está disponible hasta la cuarta temporada.