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3 Ganadoras nos proponen 3 Buenas Lecturas

La verdad es que nadie que viva en Santiago y use el transporte público puede decir que desconoce de qué se trata “Santiago en 100 palabras”, si hasta Luksic usa el metro mientras lee La Cuarta. Obviamente acá les proponemos una mejor alternativa de lectura, levantar la vista del celular por un momento, y ver los resultados del concurso literario más masivo de Chile, al que llegan miles de cuentos breves en cada convocatoria.

Este concurso se realiza desde el año 2001, y tiene como punto conector la vida en la ciudad contemporánea. No se necesita ser escritor ni un letrado para participar, sólo se toma en consideración la calidad del relato y lo llamativo del tema. Quienes resultan ganadores, además de un premio monetario, sus cuentos son publicados y exhibidos en diversos soportes y medios de alcance masivo, además de acompañarnos en diferentes andenes del Metro de Santiago.

El certamen es organizado por Plagio, y en esta ocasión el jurado estuvo integrado por Alberto Fuguet, Alejandro Zambra y Carmen García quienes tuvieron la colaboración de un comité de pre-selección ya que es tal la cantidad de escritos, que es imposible que sólo estos tres seres humanos pudieran con todo.

Para esta nota nos comunicamos con tres ganadoras del certamen, quienes nos hablaron de ellas, su pasión por escribir y nos presentaron tres recomendaciones para leer en estos días frías de invierno. Aquí les dejamos sus propuestas:

1.- Macarena Araya Lira, cuento Los Vampiros, primer lugar.

Es actriz y guionista, hace clases de Comunicación Oral en la Universidad Diego Portales. Realiza guiones para publicidad, entidades comerciales y empresas. Participa en el taller de escritura autobiográfica de María José Viera-Gallo, y siempre anda escribiendo historias, sea en la micro, en el metro, dónde la pille la inspiración.

Como podemos ver, le encanta la narración, y ha sido finalista del concurso de cuentos de la Revista Paula.

En su cuento Los Vampiros, en muy pocas líneas logra describirnos perfectamente unos personajes particulares, y busca provocar en el lector la misma impresión que le significó a la narradora.

El año anterior y en el 2006, también había participado, y en ambas ocasiones sus cuentos quedaron seleccionados entre los cien mejores. Ahora pasó a ser el cuento número uno, por lo tanto, todo parece una cosa de talento y constancia.

3 sugerencias:

  • Los excluídos, de Elfriede Jelinek.

Esta autora ganadora del premio nobel, de origen austríaco, tiene una prosa ruda, dura y limpia. Es autora también de La pianista, que luego se transformara en película. Muestra un universo muy oscuro y que atrapa.

  • Nocturno de Chile, de Roberto Bolaño.

Ésta es su novela favorita por estos días, del autor, que habla sobre el taller literario de Mariana Callejas. Su escritura sin puntos permite una inmersión completa y rápida en la historia.

  • La maravillosa vida breve de Óscar Wao, de Junot Díaz.

Un texto que mezcla el mundo de los nerds (oh, esos nerds!) con la dictadura de Trujillo en República Dominicana, que de manera entretenida nos habla de la vida de los latinos que llegan a Estados Unidos.

2.- Paulina Ortega Contreras, cuento Febrero, tercer lugar.

Es periodista, trabaja como tal en la Facultad de Artes de la U. de Chile, y no la acusen con sus jefes pero su cuento lo escribió en una mañana en su oficina, enviándolo casi al cierre de la convocatoria.

Eso sí: la historia la tenía en la cabeza dando vueltas hace rato, sabiendo exactamente qué quería decir. Su cuento Febrero, es una historia real, que habla de una ciudad súper dura y muy desigual, pero también deja la sensación de una leve revancha.

Su relación con la escritura, inicialmente, tuvo que ver con la crónica, sin embargo ahora ha estado escribiendo más textos de ficción, los cuales disfruta mucho. Pienso que de todas formas el escribir crónicas le ayudó a entender lo necesario y lo valioso que es tener un punto de vista, tener una voz, y dejar que eso se vaya moldeando. Lo que se puede aplicar a cualquier tipo de texto, da lo mismo si es no ficción o ficción. Siempre va ser interesante leer a alguien que piense cosas sobre las cosas, y que sea capaz de decir y de mostrar, removiendo algo en quien lee.

Sobre el concurso señala “Me imagino que cada habitante de Santiago tiene una versión distinta de la ciudad. En ese sentido, creo que el concurso es una oportunidad para dejar testimonio de esas versiones e ir armando una especie de mapa de experiencias de un espacio común.”

 

3 sugerencias:

  • Del cielo a casa, de Hebe Uhart.

Por la capacidad de detenerse frente a lo cotidiano a escuchar y mirar.

  • Zanjón de la aguada, de Pedro Lemebel.

Por ser tan íntimo y tan político a la vez, tiene una habilidad de combinar ambas cosas con tanta fuerza y tanta honestidad.

  • Vidas mínimas, de José Santos González Vera.

Por la importancia que tiene la descripción de escenas. Está lleno de imágenes armadas con cuidado y fluidez.

 

3.- Belén Fernández Llanos, cuento 21 de octubre al 21 de noviembre, premio del público.

Es historiadora, hace clases en la Universidad Alberto Hurtado y en la Usach. En el año 2012 tomó un taller de crónicas con el periodista Juan Cristóbal Peña, y desde 2013 a 2014 con Josefina Licitra, terminándose de enamorar por completo de la no ficción. Escribe un blog, así que cómo no enganchar con ella, donde habla de sus experiencias personales. Actualmente está trabajando en un libro de auto-ficción, que está próximo a publicarse, del cual no podemos revelar más detalles pero esperamos leerlo pronto para hacer su respectiva reseña.

En su relato 21 de octubre al 21 de noviembre, en menos de cien palabras nos deja un golpe de efecto maravilloso, que acompaña un buen rato después de su lectura, lo que creo que perite distinguir un buen texto frente a otros.

Cuenta que antes había participado en el “Santiago en 100 palabras” pero no había pasado nada, así que ya saben; todos tenemos esperanza.

3 sugerencias:

  • Cualquier texto de Pedro Lemebel.

Sin ponerse de acuerdo, nuevamente nos recomiendan a Lemebel, habrá que hacer caso y ponerse a leer. Les sugiero: Poco hombre: crónicas reunidas y Tengo miedo Torero. Lemebel como personaje que hace de la diversividad y de la discriminación un espectáculo.

  • Los otros, de Josefina Licitra.

Es sobre adolescentes homosexuales en la Argentina de los 2000. Un texto muy bien escrito, que introduce en la temática gay, que revela las carencias que aún existen para abordarlo.

  • Trilogía normalista, de Carlos Sepúlveda.

Profesor de los años 20, que escribió esta trilogía de novelas, en donde habla de la Escuela Primaria, de la Escuela Normal (en donde se formaban los profes antiguamente), y de la vida de él como docente.

Este libro fue reeditado hace muy poco, en un sólo volumen, con el fin de rescatar este tesoro que nos habla sobre la educación pública.

Actualmente, el concurso se desarrolla en otras regiones de manera particular, con el fin de que nazcan historias propias de cada rincón de nuestro país, lo podemos encontrar en Magallanes, Iquique, Concepción, Valparaíso y Antofagasta.

Vemos que, en esta versión número 16 el concurso no pierde potencia, en realidad se abre a cada vez más puntos de vistas, de cada uno de nosotros, que vivimos en el transporte gran parte de nuestras vidas. Esperando que sea cada vez más digno, un aporte de humanidad en sus paredes no viene nada de mal.

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